Más allá del Mundial: el futbol como herramienta educativa

México se prepara para hacer historia al convertirse por tercera vez en sede de la Copa Mundial de la FIFA. En medio de la expectativa por uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, surge una oportunidad para mirar el fútbol desde una perspectiva distinta: no solo como espectáculo, sino como una experiencia que puede contribuir a la formación de niñas, niños y jóvenes.
Durante años, el fútbol ha sido valorado por su capacidad para entretener, unir aficiones y generar emociones colectivas. Sin embargo, organismos como la UNESCO han destacado su poder como herramienta educativa. Más allá de los resultados en la cancha, el deporte puede convertirse en un espacio donde se fortalecen habilidades, valores y aprendizajes que acompañan a las personas a lo largo de su vida.
Cuando una niña o un niño juega fútbol, aprende mucho más que técnicas deportivas. Aprende a colaborar con otros, a comunicarse, a asumir responsabilidades y a reconocer sus propias emociones. Aprende a celebrar los logros compartidos y a enfrentar la frustración cuando las cosas no salen como esperaba. Cada partido representa una oportunidad para desarrollar habilidades socioemocionales que serán tan importantes en la escuela como en cualquier otro ámbito de su vida.
La UNESCO señala que la práctica deportiva favorece valores como el respeto, la inclusión, la perseverancia, la disciplina, la igualdad y el trabajo en equipo. Estos aprendizajes adquieren una relevancia especial en un contexto donde las nuevas generaciones enfrentan desafíos relacionados con la salud mental, el aislamiento social y el sedentarismo. En este sentido, el deporte puede ofrecer espacios de pertenencia, bienestar y convivencia que complementan los procesos educativos.
Por ello, cada vez más escuelas incorporan actividades deportivas dentro de una visión de educación integral. El objetivo no es únicamente desarrollar capacidades físicas, sino reconocer que el aprendizaje ocurre también en aquellos espacios donde las y los estudiantes descubren sus talentos, construyen confianza y fortalecen su capacidad para trabajar en equipo.
En Red Aprende, esta visión se refleja en iniciativas como el modelo de Alto Desempeño Deportivo (ADD), que busca potenciar el desarrollo de las y los estudiantes a través de una metodología con base científica. De igual forma, programas como Jugando Juntos, impulsado por Fundaju, utilizan el fútbol como una herramienta para promover la inclusión social, la convivencia pacífica y el bienestar de niñas, niños y jóvenes en contextos de movilidad humana y vulnerabilidad social.
La llegada del Mundial 2026 nos invita a pensar en el legado que el fútbol puede dejar más allá de los estadios. Quizá el mayor impacto de este deporte no esté únicamente en formar futuros atletas, sino en ayudar a formar personas capaces de trabajar en equipo, enfrentar desafíos, construir relaciones sanas y desarrollar proyectos de vida con propósito.